Julio 3, 2009...3:22 pm

Adiós a la televisión

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Cuando estudiaba en la universidad conté alguna que otra vez que el día que viviera solo no tendría aparato de televisión en casa. Las reacciones que encontré no fueron en la línea de quien se haya ante alguien que renuncia a algo por principios, como los veganos, o ante un excéntrico tecnológico, como quien renuncia a tener móvil. La gente me miró como si hubiera anunciado que pensaba vivir renunciando al sexo. Algo contra natura.

La realidad es que me encontré viviendo sin televisión casi sin proponérmelo. Compartí un piso por un año que no tenía aparato de televisión y nunca se nos ocurrió reclamar uno a la casera. Descubrimos que las series de televisión que nos interesaban estaban disponibles en las redes p2p. Pronto resultó que Internet no era un sustituto de la televisión. Era algo mejor. Me olvidé de los cortes publicitarios. Dispuse de los últimos capítulos emitidos en los países de origen con semanas o incluso meses de adelanto respecto a la emisión en la televisión española. Me acostumbré a ver las series en versión original con los subtítulos en español que aficionados voluntariosos elaboraban.

Pasó el tiempo y me sentí extraño cuando volví a encontrarme frente a una televisión. Fue en un bar donde el ruido no dejaba oírla. Quizás por eso la miré embobado como un bebé deslumbrado por la sucesión rápida de imágenes. Luego caí en la cuenta que me había desacostumbrado a los bloques de publicidad con su música pegadiza, sus mensajes machacones y su tonta simplicidad. Todo resultaba grotescamente evidente: “¡Compra nuestro producto y verás como triunfarás en el amor, ganarás más dinero y serás la envidia de tus pares!”

Me mudé a un nuevo piso también sin televisión pero a los tres meses alguien trajo un aparato y entonces comprendí que poco la había echado de menos. Tras más de un año alimentándome exclusivamente de Internet las noticias de las cadenas generalistas me resultaban ridículas. Toda la actualidad del mundo reducida a unas pocos minutos que dan paso a una colección de imágenes chocantes (“Ha sucedido hoy en un zoo de Sidney, Australia. Cuando una jirafa, aprovechando un despiste de sus cuidadores…”), publicidad en cubierta (“La guapa actriz y cantante ha estado hoy en Madrid para presentar su última película demostrando por qué las encuestas la señalan como una de las sex-symbols más deseadas de todo Hollywood”…) o directamente información irrelevante (“Hemos salido a la calle a preguntar…”).

Llevo de nuevo unos meses más sin televisión y no me extrañan las noticias sobre la crisis de los medios.

1 comentario

  • Jajaj! Lo de quedarte embobado en los bares también me pasa…

    Hace mucho tiempo cuando decidí dejar de ver TV me lo tomaba en plan más épico “la tele te lava el cerebro”, en ese plan. Hoy es algo totalmente natural no utilizar esa tecnología, ver televisión es como pasarse el día durmiendo sin necesitarlo, no tiene sentido si quieres hacer algo más que vegetar.

    No sé quién me contó que tenía a su hija pequeña acostumbrada solo a Internet (no tenían tele) y que un día fueron a casa de algún amigo y la niña buscó el ratón junto al televisor…

    ¡Saludos!


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